Cuidado propio

La importancia de los pequeños retos personales

Importancia de los retos

Una de las prácticas más comunes al finalizar el año es hacer un balance sobre lo que hicimos durante este tiempo, pero la llegada de un nuevo año también suele hacernos una invitación para renovarnos y plantearnos nuevas metas y propósitos. Aquí te hablamos sobre la importancia de esta práctica clave en nuestro desarrollo.

Metas modestas

Pero esas metas y retos que solemos trazarnos no tienen que ser grandes objetivos o aspiraciones titánicas. Al contrario, conviene que sean realistas, pequeñas y numerosas, puesto que es así como se logra avanzar y no tropezar con las grandes frustraciones. Como explica la Dra. Patricia Paez, directora del Centro de Desarrollo Estudiantil en CETYS, lo que parece pequeño realmente no lo es y eso que se ha denominado como "microretos" o "microbjetivos" realmente son el paso a paso que debemos seguir para cada cosa que logramos.

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La sensación que sentimos al superar los objetivos que nos trazamos nos motiva, nos hace sentirnos capaces de conseguir lo que nos proponemos, nos permite avanzar hacia otras metas o propósitos nuevos y nos ayuda a aprender y crecer.

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Los microtriunfos personales, aunque parezcan pequeños, operan en nuestro cerebro como un nuevo impulso motivacional y por eso deben valorarse y celebrarse. No ocurre lo mismo cuando nos planteamos metas inverosímiles o poco realistas. Los propósitos titánicos o los grandes objetivos pueden ser fruto de una actitud pretenciosa, ingenua o romántica (es decir, que rehúye a la lucidez), inauténtica. Lo importante en este sentido es tener una actitud humilde y trazar objetivos alcanzables, aunque esto no significa que sean fáciles

Los pequeños retos ayudan a:

  1. Seguir enfocados: visualizar metas pequeñas y continuas, pero que impliquen retos, nos mantendrá concentrados en el rumbo que debemos seguir para alcanzarlos y alejados de las distracciones.
     
  2. Priorizar: fijar algunas prioridades nos permitirá dejar de lado aspectos que nos hagan perder el tiempo o los esfuerzos. Los pequeños objetivos importan porque son evidencias de que estamos recorriendo un camino, paso a paso. Priorizar ayuda a no retroceder en el proceso o a que, si retrocedemos, volvamos a avanzar.
     
  3. Tener una guía: los retos y pequeñas metas nos aportan claridad a la hora de realizar nuestras actividades, por lo cual nos facilitan cierto orden en nuestras decisiones, pensamientos y acciones cotidianas. 
     
  4. Apasionarnos: el cumplimiento de pequeños objetivos renueva las esperanzas en nosotros mismos y en el camino que recorremos, nos permite disfrutar del camino y de todo lo que en él se aprende y, sobre todo, comprender que el momento de plenitud no se da al alcanzar una meta, sino al perseguirla. Las metas permitieron recorrer el camino que enriqueció nuestra vida, pero la satisfacción al cumplirlas es siempre momentánea y efímera, mientras que el aprendizaje para lograrla fue continuo y duradero y se queda en nosotros permanentemente.
     
  5. Trazarnos nuevas metas: cuando sabemos que podemos avanzar paso a paso, seguramente querremos seguir avanzando y explorando nuevas posibilidades. Ahí también radica la importancia de los pequeños logros, en que nos capacita para afrontar los nuevos por venir.

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