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¿Por qué es importante desarrollar la resiliencia y cómo hacerlo?

Resiliencia

A la hora de afrontar un momento difícil, la resiliencia puede ser tu mayor aliada con una actitud fortalecida y realista.

El término de resiliencia comenzó a sonar fuerte en nuestro entorno a raíz de la pandemia. Aunque quizá algunos ya conocían su significado desde antes, enfrentar un confinamiento obligatorio, trabajar y estudiar desde casa, perder un empleo, a algún familiar o amigo por cuenta del virus o contagiarse de covid-19 nos hizo enfrentarnos a emociones dolorosas de las que seguramente sentimos no poder salir. 

Y, aunque las cifras del deterioro de la salud mental alrededor del mundo dieron pie a que varios expertos expresarán que es la otra cara de la pandemia, muchos lograron sobreponerse y eso fue gracias a la resiliencia.

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En la ingeniería se habla de resiliencia para expresar el regreso de un material a su estado natural, en la ecología se usa para indicar la capacidad de un ecosistema para su regeneración, mientras que en la psicología hace referencia a la capacidad que tenemos los seres humanos de realizar una correcta adaptación de cara a la adversidad.

¿Cuáles pueden ser?

Eventos traumáticos, tragedias, problemas familiares o de relaciones personales y graves problemas de salud, financieros y laborales pueden llevar a que exista una recuperación después de una experiencia difícil.

“Cuando no somos capaces de cambiar una situación, simplemente porque se sale de nuestras manos, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos, cada uno es el que determina cómo está viviendo el presente y sí permite que el estrés, la ansiedad o la angustia de que las cosas no se acaban o no están saliendo como se esperaba dominen el día a día”, señala Jennifer Ruíz Suárez, psicóloga de Neuraxis Clínica Neuropsicologica Integral. 

Virginia González psicóloga de Psicología y mente resalta que:

Es importante saber que la resiliencia no es un rasgo que las personas tienen o no tienen, sino que es un concepto que incluye una serie de comportamientos, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidos y progresivamente desarrollados por cualquier persona que se lo proponga.

"También que es algo habitual; no se trata de una habilidad extraordinaria. Las personas normalmente demuestran resiliencia a lo largo de sus vidas. Serlo no significa no sentir dolor, malestar o no encontrar dificultades ante las adversidades; la resiliencia parte de un punto de vista realista, de la confianza de que el golpe recibido no nos desestabilizará si hacemos frente a él, lo asumimos y lo utilizamos para mejorar nuestra vida. No podemos vivir convencidos de que no existen problemas porque eso nos aleja de la realidad y provoca que ésta nos golpee con más fuerza cuando decidamos volver a acercarnos a ella", asegura la psicóloga Rocío Rivero a Educación3.0

¿Cómo se desarrolla?

“La resiliencia se desarrolla al mismo tiempo que la inteligencia emocional porque si tienes suficiente inteligencia emocional puedes solucionar tus dificultades, regularte y eso genera una mejor resiliencia”, agrega Ruíz.

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Aunque la experta afirma que para desarrollarla no se necesita seguir unos pasos o una serie de instrucciones porque la resiliencia se construye a raíz de la manera en la que vivimos las situaciones, sí se puede adquirir desde la niñez dependiendo de la crianza y la influencia de los papás a la hora de solucionar situaciones complicadas o estresantes que el hijo observa y copia. También se pueden tener en cuenta algunas claves para ser una persona resiliente:

Tener autoconocimiento:

Es importante que te conozcas, analices tus habilidades y debilidades, sepas qué te afecta de manera negativa y trabajes en ello. Crear una imagen llena de capacidad y fortaleza te permitirá ver los recursos que tienes para solucionar situaciones adversas.

Tener autocontrol emocional:

Acepta que puedes llorar y sentirte bajo de ánimo, triste, decaído, pero al mismo tiempo debes aprender a hacerlo y a regular esas emociones para fortalecerte.

Poseer control de impulsos: 

Cuando sucede algo que te afecta, tiendes a reaccionar a través del impulso según lo que estás sintiendo, en este caso, es clave que aprendas a detectar los primeros indicios de tensión para poder parar a tiempo y a tomar distancia de los pensamientos para que no actúen por ti mismo. Esto también te permitirá reflexionar y tomar decisiones que no generen consecuencias negativas.

Mostrar actitud optimista: 

Cuando sucede algo negativo ves todo “muy negro” y pensamientos de que nunca más podrás volver a ser la persona que eras antes se te pasan por la mente. Sin embargo, si analizas la situación desde un punto de vista positivo y optimista, te darás cuenta de que todo pasa por una razón específica y lo terrible que te pareció al principio no será siempre así.

Aceptar la realidad:

Las personas resilientes son objetivas, así que deberás aprender a analizar y manejar objetiva y sin maximizar o minimizar las consecuencias de lo que ha ocurrido. Tienes que aceptar la realidad tal y como se presenta.

Aprender a surgir o crecer de los problemas:

Por muy mala que sea la situación por la que estés pasando, saca un aprendizaje. Las personas resilientes contemplan las situaciones negativas como procesos de aprendizaje sobre ellos mismos.

Tener sentido del humor y reaccionar de manera positiva es importante: 

Cuando no se puede hacer nada por evitarlo, la manera en la que te comportes afectará psicológicamente en los días posteriores. Aprende a reírte de los días malos y de los problemas.

Establecer metas realistas: 

Las metas son importantes porque incluyen la capacidad de compromiso y están relacionadas con la motivación, que es de quién depende que alcances o no tu propósito. 

Dejar de darle vueltas al asunto: 

Si no hay solución, deja de pensar en la situación y en que todo va a ir de mal en peor. En momentos así, céntrate en actividades que requieran una gran atención como jugar ajedrez o leer un libro de una temática de la que no tengas mucho conocimiento, pero que te resulte interesante.

Cuidar las relaciones con los demás:

Cuando pasas por un momento complicado, las primeras personas que están ahí para apoyarte son tus amigos más cercanos y tu familia. Así que sin importar el medio de comunicación, mantén afianzada su relación.  

Hacer deporte: 

Al practicar alguna actividad física desarrollas una serie de valores personales y sociales que te convierten en una persona más resiliente sin que te des cuenta. Esto es gracias a que te marcas retos, aumentas la autodisciplina, el autoconocimiento, la autoestima y demás.

¿Qué beneficios tienen las personas resilientes?

Existen muchos beneficios derivados de ser una persona resiliente como, por ejemplo:

  1. Tener menos trastornos del estado de ánimo.
  2. Saber hacerle frente a todo tipo de situaciones.
  3. Gozar de mejor salud física y mental.
  4. Vivir más satisfechos.
  5. Tener mejores resultados en el trabajo y en la vida diaria.
  6. Aceptar a las personas sin criticarlas ni juzgarlas.
  7. Ayudar a las demás personas a tomar una actitud positiva ante la vida.
  8. Tomar más riesgos en la vida.

¿Quieres entrenar tu resiliencia?

Si quieres ser una persona resiliente y no sabes cómo lograrlo, puedes comunicarte con nosotros. Acudir al psicólogo también puede ayudarte a desarrollar ciertas características. Conoce los canales de atención gratuita de Porque Quiero Estar Bien.

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