Prevención del contagio

Si superaste el COVID-19 pero te sigues sintiendo mal, podrías tener ‘covid largo’

secuelas covid-19

Los síntomas que persisten así ya no portes el virus es lo que se conoce como ‘covid largo’ o ‘covid a largo plazo’; aún existen dudas sobre a quiénes les da.

Más de un año después del inicio de la enfermedad que hasta la fecha ha dejado casi 3,3 millones de muertos, la atención se centra actualmente en las campañas de vacunación y las variantes del virus.

Sin embargo, el ‘covid largo’ merece también la atención urgente de la comunidad científica, explica Janet Díaz, responsable del equipo clínico a cargo de la respuesta al coronavirus: “No sabemos aún verdaderamente qué es el covid largo”, dice Díaz, que pide un esfuerzo unificado a escala mundial

Si algunos estudios comienzan a correr el velo, sigue sin saberse por qué algunos enfermos de COVID-19 muestran luego durante meses síntomas como un cansancio extremo, dificultades respiratorias o problemas neurológicos y cardiacos a veces graves.

“Todavía hay mucho para aprender, pero confío en la movilización de la comunidad científica”, afirma la doctora Díaz.

Lo que es desconcertante con el ‘covid largo’ es que el perfil de los pacientes que lo sufren no siempre coincide con el de las personas más vulnerables: los ancianos y aquellos que sufren de factores agravantes o comorbilidades.

El ‘covid largo’ afecta a personas que enfermaron en distintos grados “e incluye además a jóvenes”, explica Díaz.

Es la prueba de que el COVID-19 no solo no es una simple gripe, como afirmaban algunos negacionistas de la pandemia, como Donald Trump y Jair Bolsonaro. También es un argumento contra aquellos que apoyan el aislamiento solo de las personas frágiles.

El síntoma más frecuente es el cansancio del cuerpo, pero los científicos han hallado hay muchos otros:
  • Agotamiento luego de un esfuerzo físico o enfermedad
  • Dificultades para pensar con claridad
  • Aliento corto
  • Palpitaciones cardiacas elevadas
  • Problemas neurológicos
  • “Lo que no se entiende es cómo todas estas cosas están vinculadas. ¿Por qué alguien tiene una cosa y otro, otra?”, se pregunta la doctora, subrayando que los investigadores deberán comprender los mecanismos íntimos de la enfermedad que provocan estos síntomas.

“¿Se debe esto al virus? ¿A la respuesta inmunitaria? Si supiéramos más podríamos comenzar a identificar algunas intervenciones para reducir los síntomas”, indica. Actualmente se lleva cabo una “cantidad enorme” de investigación, señala.

Casos de personas que han sufrido ‘covid largo’

Dos hombres cerraron los ojos en un hospital de la provincia de Buenos Aires sin saber que juntos pasarían más de 60 días en terapia intensiva, escapando de la muerte por COVID-19.

Sobrevivieron, pero desde hace meses se recuperan de profundas secuelas.

La sala de terapia intensiva del hospital de alta complejidad El Cruce Néstor Kirchner está desbordada desde hace un año, cuando llegó la pandemia de coronavirus a Argentina. La mayoría de los que ingresan con problemas respiratorios pasan hasta varios meses en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). 

Raul Almirón, de 45 años, es uno de ellos. Aún no cree estar vivo tras haber pasado 170 días en la UTI, buena parte de ellos en coma inducido.

"Vi a muchos morir, vi a hijos despidiéndose de sus padres a través de un cristal; yo no quería que mis hijos pasaran por eso".

A fines de julio, este jardinero estaba trabajando en el cantero de un salón de eventos cuando empezó a sentirse mal.

En ese momento no se le pasó por la cabeza que pudiera haberse contagiado de coronavirus. "Hasta que me sentí mucho peor".

El primero de agosto lo trasladaron a El Cruce. "Ese día entré en coma". Tenía algunas de las complicaciones asociadas a la gravedad de COVID-19: era hipertenso y obeso. Pesaba 115 kg cuando ingresó al hospital. Salió con 51 kg menos.

Minutos después de que los médicos le avisaran que lo iban a dormir, Almirón cerró los ojos y le pidió a Dios "una oportunidad más".

Pocos meses antes de contagiarse de coronavirus, se había separado de su mujer y había quedado a cargo de 7 hijos, de entre 5 y 23 años. 

"Yo pensaba todo el tiempo en mis hijos, de qué iban a vivir".

Cuando despertó, a fines de septiembre, "tenía cables por todos lados. No podía creer cómo estaba".

Las cosas habían cambiado bastante: el promedio diario de casos en Argentina era de 14.000, con unos 400 fallecimientos cada 24 horas y los hospitales trabajaban al límite. Hasta ahora, el país acumula unas 3 millones de infecciones y 64.000 muertes, en una población de 45 millones de personas.

Almirón sufrió muchas alucinaciones y casi todas las complicaciones que causa el coronavirus. Varias veces sus médicos pensaron que moriría. 

Después vino la "depresión, el pánico".

"Me costó mucho dejar el respirador; un día un enfermero me dijo: mira que hay siete chicos que te están esperando". Entonces se animó.

Aprendió de nuevo a caminar pero aún le queda un largo camino de recuperación. Tiene un hombro inmovilizado y muy poca fuerza. "Mis hijos me tienen que bañar, que cambiar", cuenta desde su precaria vivienda.

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