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Trastornos de ansiedad: ¿Cuáles son los tipos que existen?

Tipos de ansiedad

Conocer qué es la ansiedad e identificar los diferentes tipos de trastornos que existen puede ayudar a que nos entendamos a nosotros mismos o a alguien cercano que la padezca.

Cada vez es más común escuchar sobre la ansiedad. Aunque probablemente no todo lo que se habla sobre ella sea referido a un trastorno, se le nombra y se le da el lugar. Antes de diferenciar los tipos en los que se puede dividir, es recomendable revisar qué es la ansiedad. Adicionalmente, es conveniente conocer los síntomas de la ansiedad y cómo controlarla. Por ello, es necesario tener el respaldo de un especialista, como un psicólogo, cuando se quiere conocer de este trastorno.

¿Qué es la ansiedad?

Podemos definir como ansiedad a un estado constante de alerta que afecta el ánimo, el cual se manifiesta como nerviosismo o temor. Existe un grado de ansiedad adaptativo, que podría definirse como “normal” y común llamado estrés.

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Ahora bien, conocemos como estrés a una respuesta fisiológica para estar alerta al medio que nos rodea. Nos ayuda a anticiparnos y a actuar ante una amenaza. Cuando los síntomas no desaparecen aún y después de que el peligro cesó es cuando se puede hablar de un trastorno de ansiedad.

Los trastornos mentales son alteraciones en la salud que impactan en la conducta, pensamientos y estado de ánimo de quien lo padece. Cuando hablamos de trastornos de ansiedad nos referimos a las afecciones donde la ansiedad no disminuye, sino al contrario, empeora e interfiere en las actividades cotidianas.

La ansiedad puede presentar síntomas como sudor, miedo, temblor en el cuerpo, sensación de nerviosismo, respiración acelerada, aumento del ritmo cardiaco, agitación, tensión, entre otros.

Tipos de ansiedad 

¡Ojo! No todos los síntomas, ni los desencadenantes son iguales, por ello se puede hablar de diversos tipos de trastornos de ansiedad, los cuales incluyen:

● Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

Se caracteriza por la preocupación persistente y excesiva, la mayor parte del tiempo, ante situaciones un tanto comunes, por lo menos durante seis meses. En el intento de controlarla obtienen el resultado contrario por lo que a menudo se desencadenan otros padecimientos como depresión.

Algunos de los síntomas que se presentan con ansiedad generalizada son: inquietud, nerviosismo, preocupación, fatiga, miedo irracional, irritabilidad, tensión muscular, insomnio y problemas para concentrarse.

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● Trastorno de pánico

Quien lo padece tiene episodios repetidos y repentinos de peligro, causándole miedo o terror que alcanzan un nivel máximo en poco tiempo como los ataques de pánico. El temor a que un ataque de pánico los asalte generalmente provoca uno y por lo mismo limitan sus actividades.

Algunos síntomas son: temor a morir, sensación de catástrofe, dificultad para respirar, dolor en el pecho, taquicardia, debilidad y entumecimiento.

● Fobias

Se refiere a la aversión o miedo intenso ante alguna situación u objeto específico. Al encontrarse con la situación o el objeto, la ansiedad puede generar un ataque de pánico. Existe una variante inmensa de fobias, algunas son: miedo a volar en avión, a las alturas, a algunos animales, etc.

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● Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

Afecta a quien vivió o presenció un evento traumático que le provocó un fuerte impacto emocional, como una catástrofe natural, un accidente o una agresión; continuamente revive el evento de manera involuntaria provocando a sí mismo un gran malestar. El recuerdo puede venir a manera de pesadillas o después de la presencia de un estresor similar a la situación del hecho, por ejemplo, un sonido.

Entre los síntomas están: sentimientos de soledad e incomprensión, arrebatos de ira, culpabilidad, tristeza, desinterés.

● Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Quien lo padece tiene pensamientos obsesivos e intrusivos, y conductas o rituales compulsivos que no puede evitar. Los rituales sirven para reducir la ansiedad que provocan las ideas obsesivas. Por ejemplo, dejar la llave de gas abierta, la compulsión es ir a revisar una y otra vez que efectivamente esté cerrada.

Las causas de cada uno en ocasiones no son tan claras o no hay una en específico; de hecho también influyen otros factores como vivencias en la infancia, afecciones de salud y rasgos de la personalidad.

Es importante recordar que no todas las personas manifiestan los mismos síntomas, ni con la misma intensidad, por lo que es importante valorar si comienzan a ser molestos e interfieren en las actividades diarias y calidad de vida. En caso de que así fuera, es recomendable buscar ayuda profesional. La prevención y el tratamiento son importantes para no tener dificultades en su vida cotidiana y laboral. 

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Nota: Este artículo se escribió con la colaboración de Mariela Arenas González, psicóloga egresada en 2015 del Claustro Sor Juana, en CDMX. También cuenta con una maestría en Teoría Psicoanalítica concluida en 2019 y 5 años de experiencia en consulta. Se especializa en terapia de corte psicoanalítico y psicoterapia breve, entre otros.

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